ALFEREZ 1991

FRANCISCO PALOMERA DURA

Francisco Palomera Durá ejerció la Allferecia  de 1991 de una manera que recuerda como inesperada. Trás el beneplácito familiar y con la ayuda de la junta directiva se puso en marcha un proyecto que al final resultó de gran éxito.
Así arropado por la propia Filà, por un grupo de amigos que ejercieron de caballeros y por su familia, siendo acompañado por su esposa, Marisa como favorita y de su hijo Nacho como Rodella, Paco Palomera ostentó el cargo de Alférez de 1991 de manera magnífica. El boato fue diseñado por Alejandro Soler y Roberto Pérez, cuñado del cargo, quien iniciaba una exitosa carrera en el mundo del diseño festero.

Los tiempos habían cambiado tremendamente y la participación en los boatos había visto multiplicada.

Grupos y más grupos de escolta, mujeres y ballets habían surgido respecto a catorce años atrás con lo que el reto y el trabajo también se multiplicaban. Al fin, el diseño de toda la alferecia, de tremendo aspecto guerrero, dio una sensación de conjunto que ensalzó, aún más si cabe, la figura del lugarteniente de las huestes cristianas. El Alférez bajó la entrada sobre una carroza de gran impacto visual acompañado del Rodella.
En el recuerdo de todos queda aquella canción que decía «Palomera, Palomera …. un alférez de primera» que siempre se entonaba en su presencia.
Posteriormente formó parte en la escuadra especial del «Mig» de 1999. En Enero del 2011 nos despedimos de él para siempre, pero nos dejó lo mejor de sus legados: sus hijos, Nacho y Luis, los que junto con su tío Carlos a bien seguro sabrán continuar la saga montañesa, los Palomera, que iniciara nuestro querido Alférez de 1991.